2013/08/05

Picaflor

Me surge de la nada, luego de los cuarenta y tantos, en la llamada crisis de esta edad, el pensamiento de que en medio de esta temporada de estrés y ansiedad, debo despojarme de la única piel metafórica que me queda. Dejar atrás, por agrado, todo aquello que aunque común nos era inentendible, pura barbarie de sin razones. No es justo vivir solo con comodidades, decoro y fascinación irónica. Ni siquiera sentía ya el calor aunque estuviese a 39.8 C fuera. Es como si tantos años de ocultar este rostro sin mascara afectara mi tacto, incluso fallan por igual el oído y la vista cubiertos mucho tiempo por tapones y vendas. Lo que deseo ahora es un descanso, desvestir mi alma, para esto no me hace falta ser solo conveniente, ahora debo simplemente ser. Se supone que a esto me trajo lo que me gustaba, lo que anhelaba, mentiras con las que me auto-hipnotizaba para agradar a los demás. Los fines de semana nunca fueron para el juego inútil reservado para mi edades. No vivía sino mediante libros mientras que muchos lo hacían a través mio, cual figura proyección oblicua y permeable. Ahora que me llena la sabiduría, me encuentro en la posición de ponerle un alto a esa multitud que se apodera de mis acciones y, como el picaflor salir volando a mil por hora, solo haciendo lo que deseo y le hace bien al alma. 

Nueve anillos continuos y tres arcos discontinuos de partículas de hielo, rocas y polvo.

Descalza caminaba por el pasto de mis memorias, de repente me detengo ante una imagen que me acongojaba, me veía sentada, en el verde suelo con olor a verano, observando no mas de 10 niños jugar emocionados entre ellos, correteando como solo uno de ellos sabe hacerlo. De pronto uno me ve por el rabillo del ojo, sigue jugando siempre teniéndome en cuenta. Y cuando poco a poco, mientras leía yo un libro seguramente de fantasías probablemente ilógicas, los demás se fueron yendo con lo que espero fuesen sus padres. El pequeño, que tenia cara de llamarse Franco, me ve de soslayo y se acerca. Tuvo que haber tenido unos 7 años, pelo castaño bien corto, con esa piel de porcelana color chocolate caramelo que me dio ganas de abrazarlo, algo bajo para su edad, pero hermoso como cualquier infante. Parado frente a mi con la mirada me mide y me reta, se sienta a mi lado, me pasa su mano por el cabello y juega con mis rizos, me pregunta: "¿cuantos anillos tiene saturno?". En ese momento pase a otra memoria, seguro no tan buena, seguro falsa y monótona como la vida que tuve antes de vivirme. Y ese recuerdo quizá no era mas que una fantasía, como la de mis libros, pero mía...

2013/08/03

Eu

Me sorprendí soñando con la oportunidad de volar, tanta libertad me dio miedo hasta que supe que la compartía contigo. Luego caíste, te diste un fuerte golpe pero la herida fue mía. Vi como la sangre recorría mi brazo luego de ayudarte a levantar. No entendí, hasta el momento en que yo tropecé, que todo lo que le afectaría a una lo reflejaría la otra. Mas comprendí que la tu de mi sueño no la conocía en la realidad, y a quien mas te parecías es a una parte de mi que existió hace ya tiempo. Desperté dando vueltas como rombo sin rumbo. Inquieta, igual a cuando estoy por hacer un viaje. Sera que haré un viaje. Ya no me acuerdo mas de tu ausencia en la realidad. Si tu eres yo como me gustaría ser tu. Levanto este cuerpo relativamente humano pero mas astral que otra cosa, y busco un vaso de agua bien fría. Agua que me calme la sed de este medio inadecuado que me causa la perdida de algo que nunca fue mio. ¿Sera que te encuentro en mi de nuevo, pero despierta, y bien enterrada en mi ser relativamente nuevo?

Vio

Violeta, creada/nacida para crear. Con crayones por dedos y estrellas en su boca logra hacer que toda cosa colorida o en tonos grises sea valorada y perfecta. Tiene una habilidad natural para encontrar su rumbo, como si la luz de un faro siempre estuviese guiándola. Sale por las noches. Sufre de insomnio. Vive somnolienta. Siempre sonriente, con una poca de penas que toma como jugarretas del destino justificas como pasajes a mejores vivencias. Así tan pasivamente activa en su vida, afectando la de los demás. Tiene como ojos telescopios sin limites y de orejas caracoles brillantes que cada instante suenan a mar. Los días le parecen años, y los meses milenios que de le permite disfrutar de la ternura de los animales pequeños que le es en extremo placentera. Violeta en un murmullo de sonrisas que te levantan el animo al pasar. Es la paz que solo encuentras en brazos del amor, es inútilmente inexistente, pero eternamente buscada.

Punto y aparte

Cuando me vi obligado a cambiar, no por mi sino por ellos, cuando me vi obligado a dejar atrás la compasión, la ternura, la emoción, las risas; empece a marchitarme como un narciso dejado al sol, sin agua. 

Me fui descomponiendo en el vacío de la intolerancia de los demás a tal punto que la existencia se volvió solo una palabra en libros de filosofía; y esto, esta porción pusilánime de materia que soy, paso a ser no mas que un dato estadístico (un número mas) sin importancia, que solo se convierte en otro cuando se extingue. Entonces me di cuenta de que ya ni siquiera participaba como observador de mi historia. 

Esto me destrozo, o por lo menos a lo que quedaba de mi, del yo que pensaba verdadero. Justo en ese momento, a falta de motivación, me deje llevar y termine siendo lo que siempre critique en mi sandez teñida de inocencia, uno más del rebaño, y si es así, para que sirven las emociones. 

Es mejor solo dejarse llevar y seguir jugando. Solo. En mi mente. El resto es polvo de estrella. Punto y aparte.